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La Casa de la Cultura de Güímar acogió el pasado 4 de julio el primer taller de trabajo de los tres previstos para la redacción del Plan de Emergencias Municipal (PEMU), que elaboran los integrantes de la Cátedra de Reducción de Desastres: Ciudades Resilientes de la ULL, con sede en la localidad, y en una apuesta por recoger los conocimientos de los vecinos y entidades implicadas en la seguridad como punto de partida para la elaboración del catálogo de amenazas y debilidades. Más de 25 personas participaron en los grupos de trabajo, que incluso aportaron información detallada de sucesos acaecidos en los últimos 50 años. Además de varios miembros de la Cátedra, participaron representantes de asociaciones de vecinos, agricultores y mayores, así como las empresas de servicios, los cuerpos y fuerzas de seguridad, los técnicos municipales y otros colectivos de la localidad. Todos los asistentes elaboraron, distribuidos en grupos de trabajo, un catálogo de amenazas, que incluye los efectos del calentamiento global, y colaboraron en la creación del inventario de desastres acaecidos en el municipio y su entorno. La alcaldesa, Carmen Luisa Castro, inauguró estas jornadas, de las que destacó su alta participación, una apertura en la que estuvo acompañada del codirector de la Cátedra, Pedro Dorta; el embajador de la campaña de Ciudades Resilientes de la ONU e investigador de la ULL, Sebastián Martín, y del jefe de la Policía Local, Juan Fernando Cruz. Plan de reducción de desastres Sebastián Martín, también delegado de la Cátedra, recordó que “Güímar es un territorio complejo, con diversos riesgos y amenazas de tipo geológico, climático o antropogénico. Los redactores de este PEMU, gracias a la colaboración de todos los asistentes, tendremos un documento que va a ser valorado internacionalmente. Vamos a utilizar aquí nuestra experiencia en los planes de Santa Cruz de Tenerife o Agulo, pero iremos más allá al incorporar también un plan de reducción de riesgos de desastres”. El trabajo de este primer taller se distribuyó en tres estudios fundamentales, que incluyeron el establecimiento de la terminología, de las principales amenazas existentes en el municipio y las aportaciones al inventario de desastres acaecidos en el municipio y su entorno, básico como punto de partida para conocer qué ha ocurrido en la historia de Güímar y así prever y estar preparados para reaccionar ante futuros acontecimientos. Un aeropuerto en El Socorro Las aportaciones de sucesos históricos fueron muy amplias y, por ejemplo, el presidente de la Asociación de Mayores Sangre Marina de El puertito, Juan Manuel del Pino, facilitó muchos detalles sobre hechos de los últimos 50 años, como la inundación de la barriada de los Pescadores de la década de 1950, que obligó a una evacuación; la creación de un aeropuerto temporal en El Socorro para las avionetas ante una plaga de langostas o el temporal de viento que afectó gravemente al cine viejo de Güímar. También, por supuesto, se nombraron las inundaciones, riadas, olas de calor, granizadas en el casco o incendios forestales ocurridos en esta localidad. Entre los múltiples acontecimientos que se recordaron en este taller, también hubo un amplio espacio para las principales tragedias históricas de Güímar, como la erupción volcánica de 1705 o el temporal de 1826, equivalente a un ciclón tropical; sucesos naturales que provocaron muchos muertos en una época en la que la población era muchísimo menor. El codirector de la Cátedra, Pedro Dorta Antequera, profesor del departamento de Geografía de la ULL, explicó cuáles son las fuentes estadísticas e históricas que se están empleando para la redacción del PEMU de Güímar, en qué consiste la visión multiriesgo, en tanto unas amenazas llevan otras aparejadas, así como la importancia de observar los sucesos del entorno, la probabilidad o los posibles escenarios. Además, hizo una descripción extensa sobre el calentamiento global y sus efectos a medio plazo, aspectos que se detallarán en las conferencias previstas en el municipio para después del verano. Terremotos en 1705 Dorta aportó importante información del trabajo de la vulcanóloga Carmen Romero, también miembro de esta Cátedra, como que, durante varios meses y en el marco de la erupción del volcán Arenas Negras, a principios de 1705, se producía una media de cuatro seísmos diarios en la zona, uno de ellos (de 9 en una escala de 12) en el que se destruyeron 70 casas en el Valle, pero también fallecieron casi 20 personas. Además, abordó las consecuencias del huracán de San Florencio de 1826, que es el episodio meteorológico más grave del que se tiene constancia en Canarias y que provocó 300 muertos solo en Tenerife. Los organizadores recordaron que el inventario debe ser lo más riguroso posible, de ahí la importancia de recoger información no solo de las fuentes históricas y estadísticas, sino también los conocimientos de los vecinos, técnicos e instituciones implicadas en la seguridad en cuanto a los efectos que estos sucesos tienen en el municipio. Seminarios Asimismo, los miembros de la Cátedra recordaron que el trabajo con los colectivos continuará con dos talleres más durante las dos próximas semanas, en los que se cartografiarán las amenazas existentes, se elaborará un catálogo de las debilidades del municipio y se determinará cuál es el riesgo principal. A esta labor en equipo se sumará la celebración de seminarios, con expertos en estas materias y que también estarán abiertos a la ciudadanía. | |

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