Los propietarios del número 57 de Obispo Pérez Cáceres tendrán que restaurar el edificio

 
Representantes del Ayuntamiento de Güímar y del Cabildo de Tenerife se han reunido para conocer el futuro del edificio número 57 de la avenida Obispo Pérez Cáceres, ya que existían informes contradictorios sobre si se podía demoler o había que salvarlo por sus valores históricos, ya que esta construcción de principios del siglo XX no tiene ningún grado de protección. Finalmente, se ha adoptado el informe del Área insular de Patrimonio y los propietarios deberán restaurar la estructura y, especialmente, la cubierta, muy deteriorada, por lo que se están estudiando usos para el edificio.

El concejal de Urbanismo de Güímar, Pedro Daniel Pérez, explica que este edificio está en condiciones precarias y, al tratarse de una propiedad privada, el Ayuntamiento intervino por el riesgo para los viandantes. Así, en 2011 se solicitó un estudio técnico a la Oficina municipal y, seguidamente, los informes sectoriales preceptivos de las áreas insulares de Carreteras y Patrimonio, para conocer si se podría demoler.

En aquel entonces, además, se instó a los propietarios, Rial Tenerife, a adoptar medidas cautelares de emergencia, ya que el estado de la estructura suponía un riesgo por la caída de tejas a la vía. El edificio, una antigua empaquetadora y ferretería, está ubicado en la vía de salida hacia el sur del casco y la conexión con la carretera de El Puertito.

Dado que los informes aportados por las consejerías de Carreteras y Patrimonio eran contradictorios, “hace unas semanas, los técnicos y juristas municipales fueron a una reunión en el despacho del consejero insular de Cultura y Patrimonio, Cristóbal de la Rosa, quien se comprometió a celebrar una reunión en este Ayuntamiento en la que también estuvieran presentes la consejera de Carreteras y los propietarios del edificio”.

Así lo explica Pedro Daniel Pérez, quien señala que este encuentro se celebró el 1 de julio y en él se ha aclarado que prevalece el estudio patrimonial, que exige la inclusión del inmueble en el catálogo arquitectónico municipal y salvaguardar la construcción. “Los propietarios también están de acuerdo en rehabilitar y conservar este edificio, así como en buscar usos para recuperar el alto coste de la intervención de restauración”.

En este encuentro, se abordaron también otros temas de interés para la localidad y, seguidamente, se realizó una visita con los técnicos municipales al inmueble. “Para nosotros, es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y, en la medida de lo posible, junto al Cabildo y los propietarios, estamos buscando una alternativa para salvaguardarlo”, explica el edil popular.

El informe elaborado por el Área insular de Patrimonio Histórico establece que “el inmueble de referencia constituye un notable ejemplo de la arquitectura histórica de Güímar. Su presencia se encuentra en íntima relación con la actividad económica que impulsó el primer gran crecimiento socioeconómico del pueblo y conforma un testigo material de gran valor histórico. Por otra parte, los rasgos arquitectónicos y ornamentales son igualmente relevantes, respondiendo a un tipo constructivo muy generalizado y propio de los primeros años del siglo XX”.

El informe recuerda que el edificio es uno de los numerosos salones construidos a lo largo de la carretera general del Sur en Güímar a comienzos del siglo pasado. El inmueble “mantiene algunos elementos propios de la arquitectura tradicional, como la cubierta de tejas a dos aguas, pero introduciendo en las fachadas algunos elementos ornamentales propios del eclecticismo imperante en la época, con especial incidencia de elementos clasicistas”.

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